sábado 31 de diciembre de 2011

The same shit.

Pareciera que nos estamos llenando de lugares comunes, nos estamos poniendo un poquito fomes. Escribir aquí ya me parece un lugar común. Típico. Monótono. Casi infernal.
Hoy me puse a pensar sobre las citas, aquellos acuerdos y encuentros en donde la comida, el café o el vinito son la excusa (im)perfecta.
¡Por favor! siempre lo mismo, pónganse un poquito más entrete, algo más de creatividad, digo yo. Que el heladito, que el paseito por el parque, el cafecito céntrico, el vinito nocturno y la película de mal gusto. El chocolate y la flor, ¡wáaaacala!.
¡¿Hasta cuándo?! avíspense po'.

¿Existe acaso algo más fome que una "cita romántica"? ¿Con un buen vino, con música shúer loca y conversaciones con rasgos intelectualoides en un restorant de moda? Tieso y desabrido. Ningún brillo. Si es por comer, tráiganme veinte postres (y el vino).
Por eso me apestan las citas, las encuentro fomes. La gente se vende, no se deja ver. Es como una reunión con un posible cliente, que ojalá compre el producto, para dejar de ser una pyme y pasar a ser un desastrozo binomio empresarial.

TAN RACIONALES QUE NOS HEMOS PUESTO
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